Comida
Eso sí: el huevo solo no alcanza si el adulto mayor no se mueve. Un músculo que nunca se usa se atrofia, aunque le des la mejor proteína del mundo. La combinación ganadora es dos huevos al día más veinte minutos de caminata o ejercicios sencillos de sentarse y levantarse de una silla.
La sarcopenia —ese nombre técnico para la pérdida de músculo— mata la independencia primero, el cuerpo después. Pero el huevo es un arma barata, poderosa y al alcance de todos. La vejez no tiene que venir con músculos de gelatina. Esa es una mentira que nos vendieron. La verdad es que el músculo responde si le das lo que necesita. Dale huevo. Dale movimiento. Y recuperá tu fuerza.