Esa diferencia es clave.
5. Han sido heridas y ahora son cautelosas
Muchas no comenzaron solas.
Intentaron confiar. Se abrieron. Apostaron por amistades que terminaron en traición, abandono o manipulación.
Y aprendieron.
Ahora son más cuidadosas.
Más reservadas.
Más lentas para confiar.
Esa protección puede parecer frialdad desde afuera, pero en realidad es una herida que aún no ha terminado de sanar.
Gentey sociedad
Y aquí aparece una tensión interna:
La necesidad de conexión.
La necesidad de protección.
A veces gana la protección.
Y la soledad se convierte en un refugio.
Pero para construir amistades reales, eventualmente habrá que volver a abrirse… esta vez con límites y sabiduría.