Pero hay mujeres que no pueden sostener ese nivel superficial durante mucho tiempo.
Necesitan profundidad. Necesitan conversaciones que tengan sustancia. Temas reales. Intercambios honestos. Cuando intentan llevar el diálogo a ese nivel, muchas veces son vistas como “demasiado intensas” o “demasiado serias”.
Entonces enfrentan una elección:
Fingir interés para encajar.
O ser auténticas… aunque eso implique quedarse solas.
Y eligen lo segundo.
El costo es alto: menos círculos sociales, menos invitaciones, más incomprensión.
El beneficio es mayor: coherencia interna.