Y esta historia deja una verdad poderosa: saber primeros auxilios no es un dato extra. Puede ser la diferencia entre despedirte… o volver a abrazar. Porque a veces… la primera ayuda no llega en ambulancia. Llega en manos de alguien… que supo qué hacer.
Pregunta honesta: ¿tú sabrías reaccionar si alguien a tu lado dejara de respirar? Hazle llegar esto a todas las personas que te importan.