Las rutas entre Norteamérica y Europa son algunas de las más importantes y rentables del mundo. Ciudades como Nueva York, Londres, París, Madrid, Ámsterdam o Frankfurt están conectadas diariamente por decenas de vuelos operados por gigantes como British Airways, Delta Air Lines, American Airlines, Lufthansa o Air France.
Un solo vuelo entre Nueva York y Londres puede generar cientos de miles de dólares en ingresos. Los boletos en clase ejecutiva y primera clase suelen ser extremadamente caros, especialmente en temporadas altas. Para muchas aerolíneas, esos pasajeros premium son el verdadero negocio.
Aunque ocupan menos asientos que la clase económica, los viajeros corporativos pueden representar más de la mitad de las ganancias de un vuelo. Y justamente ellos son quienes impulsan la estrategia de volar de noche.