Y es precisamente en este ámbito emocional donde este nombre se ha distinguido. El lingüista explica que los nombres más populares «son aquellos que generan las emociones más positivas al pronunciarlos». Y el nombre ganador no es otro que Sofía. La suavidad y el equilibrio de su sonoridad, con su fluida alternancia de consonantes y vocales, lo convierten en un nombre particularmente armonioso, agradable al oído independientemente del idioma o la cultura.
Porque Sofía (o Sophia, según la ortografía) posee precisamente esta singular característica: una musicalidad universal capaz de cautivar a personas de todo el mundo. Esta versatilidad lingüística explica en parte el éxito global de este nombre, presente en más de 20 idiomas, desde el ruso hasta el griego, pasando por el inglés, el español y, por supuesto, el francés.