Con un cepillo de uñas, frota suavemente las uñas y la piel circundante para eliminar las impurezas. No es necesario frotar con fuerza: el remojo ya ha preparado bien la zona.
Mascarilla de bicarbonato de sodio:
Prepara una pasta con 1 cucharada de bicarbonato de sodio y unas gotas de agua. Aplícala sobre las uñas, déjala actuar durante 10 minutos y luego enjuaga con agua tibia.
Limado gradual:
Una vez que las uñas estén bien blandas, límalas suavemente con una lima o una piedra pómez. El objetivo no es adelgazarlas de golpe, sino reducir gradualmente su grosor sin debilitarlas.
Hidratación como toque final
A continuación, aplica unas gotas de aceite vegetal o crema hidratante. Masajea suavemente las uñas y las cutículas. ¡Un momento sencillo pero beneficioso!
¿Por qué funciona este método?
El vinagre blanco es naturalmente antibacteriano y antifúngico: ayuda a combatir las primeras infecciones por hongos.
El bicarbonato de sodio suaviza y exfolia suavemente, a la vez que ayuda a reducir el engrosamiento de la queratina.
El limado regular pero suave ayuda a mantener la forma y el grosor de las uñas sin dañarlas.
Nuestros consejos para lucir unas uñas de los pies impecables todo el año.
Mantén tus pies lo más secos posible.