Parecía respirar lentamente antes de liberar toda su fuerza.
El agua retrocedía unos metros y luego regresaba con violencia.
Los pescadores comenzaron a sacar sus embarcaciones.
Uno de ellos, Don Miguel, llevaba más de cincuenta años viviendo junto al mar.

Miró el horizonte durante varios segundos.
Luego dijo con voz temblorosa.
Nunca había visto algo parecido.
Aquellas palabras bastaron para que muchas familias comenzaran a preparar mochilas.
No esperaron órdenes.
Simplemente sintieron que era momento de proteger a quienes amaban.
Mientras tanto, Valeria recibió un mensaje de su mejor amigo Daniel.
La iglesia está abierta.
Muchas personas están entrando para ayudar a organizar alimentos y agua.
¿Vienes?