Los escalofríos son otra reacción que puede parecer extraña, pero tienen una función importante. Cuando el cuerpo siente frío, los músculos se contraen y relajan rápidamente, lo que genera calor. Este mecanismo es esencial para mantener nuestra temperatura corporal estable. Además, los escalofríos pueden ser una respuesta a emociones intensas, como el miedo, donde el cuerpo se prepara para una reacción de lucha o huida. De hecho, esta respuesta es tan primitiva que se puede observar en otros mamíferos, donde la erización del pelaje también ayuda a conservar el calor.