Algunos estudios han mostrado una posible correlación entre beber en botellas de plástico y una disminución de los niveles de testosterona. La principal preocupación se relaciona con la presencia de ciertas sustancias químicas como el bisfenol A (BPA) u otros compuestos similares, que pueden actuar como disruptores endocrinos.
Al consumir líquidos provenientes de botellas de plástico, estas sustancias pueden filtrarse en la bebida y ser ingeridas. Una vez dentro del organismo, pueden interferir con el sistema hormonal, incluida la producción y regulación de la testosterona.
Para evitarlo, se recomienda utilizar alternativas a las botellas de plástico, como las de vidrio o acero inoxidable, que tienen menos probabilidades de interactuar con el contenido. Además, para el agua potable, existen filtros de muy buena calidad que pueden colocarse sobre o debajo del fregadero.